Nos acercamos todos los días para repetir en los rostros las heridas de milenios

en el suelo con la espuma que floreció escurre la lágrima  terrenal

huye en la tarde y el universo sombrío nos perdona tiemblan los cerros acostados

la garganta es nuestra sujetamos el rencor ya no existe nada es como el grito que renace

dormidos por el laberinto con la uñas hallazgo naturaleza de los hombres

aflora el rostro lento atrás la oscuridad baño de terciopelo antes y ahora empapa.

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