Llegué al arcoiris traspasando fronteras

busqué en la orilla lo más fuerte de mi sangre

tomé todo lo lejano y más lejos estuve

las manos se estiraron hasta descuajar

y yo desparecí para forjar el puente del atardecer

llama tiempo al nido lejos del origen morir

pies en tierra y manos pegados a ese mundo

verdad sin dormirnos

el silencio llega el caudal de la gloria

existencia que aflora suspiro sin letras ocultas

grita la estrella en la arena

llena de granos luminosos y acordes

en la constante del telescopio que alimenta las manos

y visiones de las células humanas 

engranaje musical que va más allá del arte y del amor

 

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