La historia y la paleografía están catalogadas como ciencias, pero el trabajo de transcripción paleográfica es un arte, como la poesía, se entiende desde otros aspectos del cerebro, quizá no desde la racionalidad acaso desde la emocionalidad, la pasión, la fuerza y el espiritualismo. La apertura mental hacia campos más recónditos, nos permite viajar por otros rincones, más agudos y especiales, en el caso de la paleografía nos permite descubrir mundos extraños y distintos, de otras épocas, otras vidas y de personas que ya no existen, que ya murieron. La poesía nos propone un futuro, una vida con otro tiempo o sin él, todas las escrituras antiguas y modernas de todos los países y regiones están en el ámbito de la cultura escrita universal.

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