En Bosques y jirones

Vuelo a las maravillas del mundo

 una calle infinita renace de las profundidades

para otorgarnos el eclipse de un rostro que no hemos descubierto

va pasando el atardecer o una noche de manantiales

de fuego abierto en las manos labradoras

de todos aquellos que nos vieron en el alumbramiento

de pupilas brillantes y colores ocultos

las sombras van envejeciendo

en un estado de lucidez del universo

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